Quito DM, (21 – 03 – 2020).- El día de ayer, culmino el Taller sobre Informática Forense, dictado en la semana del 16 al 20 de marzo, en modalidad OnLine, en la que asistieron participantes de New York, Bolivia, Guatemala, Panamá, Perú, Uruguay y Ecuador.

En este Taller, el Ing. Ricardo Serrano, CEO e Instructor de Ucapem, enfatizó la nueva modalidad de delitos que se están cometiendo a nivel latinoamericano y mundial, por medio de la tecnología en general.

Durante los días de taller se hizo énfasis en la investigación digital, volatilidad y credibilidad de los datos, línea del tiempo y su importancia, así como también las metodologías forenses.

Las prácticas realizadas en vivo y con ejemplos reales, mostraron a los participantes, la gran vulnerabilidad que existe al utilizar software crackeado, navegación insegura y lo expuestos que pueden estar los datos privados; además de esto, se realizó la extracción, análisis y estudio de los datos contenidos en la memoria RAM y posterior cotejamiento.

Los datos extraídos, recuperados y analizados, demostraron que con el empleo de herramientas forenses libres o de pago, y con el conocimiento necesario, es posible detallar el incidente informático, para que en su momento y con el respectivo informe, sirvan como prueba irrefutable en un proceso judicial.

Adicionalmente a los casos y ejemplos prácticos, también se consideró el procedimiento que debe realizar el investigador, perito, auditor o profesional del área, en el momento exacto antes de recabar la información, por lo que también se analizo el manejo de la escena del crimen, la cadena de custodia, los diferentes documentos de investigación, previo a la entrega del informe final y basados en las normativas internacionales, para de esta manera, evitar caer en un fraude procesal.

Tan importante como saber guardar y asegurar la información es el hecho de saber aportar los elementos técnico-jurídicos para investigar los incidentes informáticos y determinar sus autores. La informática forense hace entonces su aparición como una disciplina auxiliar de la justicia moderna, para enfrentar los desafíos y técnicas de los intrusos informáticos, así como garante de la verdad alrededor de la evidencia digital que se pudiese aportar en un proceso.